Agur Jesús

Nuestro primo nos ha dejado. Jesús, Álvarez de Arcaya y Fernández de Troconiz, era un soñador, veía donde los demás no llegábamos a ver. Mantenía las ilusiones de sus años mozos, también su buen humor, siempre dicharachero y amable. Salvo los últimos días, apenas unas semanas, ha vivido con su alegría, en contacto con sus amigos, siempre dispuesto a emprender una nueva historia o a contar viejas historias. Deja un hueco en nuestras reuniones de primos, como lo deja en sus hijos y hermanos. Goian bego.

En el funeral de despedida sus hijos e hijas quisieron leer un poema que le gustaba a Jesús, podríamos decir que lo hizo suyo a lo largo de su vida, es de Pablo Neruda:

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos…

¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te impidas ser feliz!

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